Las proteínas y los aminoácidos

Quando las proteínas son digeridas en el tracto digestivo del cuerpo humano, los resultados que se obtienesn son compuestos más simples, aceptables tanto por los tejidos del cuerpo y la sangre, conocidos como aminoácidos. De la misma manera que miles de palabras de una lengua están compuestas por las diferentes combinaciones posibles entre las letras del alfabeto, así las proteínas están formadas por diferentes combinaciones de aminoácidos.

Las proteínas de los animales y plantas están formadas de varios aminoácidos específicamente para cada especie con pequeñas diferencias entre los sexos. No sólo sucede que todas las especies vegetales o animales tengan sus propias proteínas específicas, sino que en cada uno de ellos, cada órgano y cada parte, presenten una o más proteínas particulares. Los contenidos de aminoácidos de los diferentes tejidos en el cuerpo varían tanto como estos. Se ha calculado que en un cuerpo humano hay 1.600 diversas proteínas. Una complejidad similar existe incluso en los cuerpos de animales y plantas. Cada planta tiene diferentes partes: semillas, frutos, hojas, etc... y cada uno de ellos tiene proteínas específicas. Muchas partes de los animales y las plantas tienen dos o más proteínas. Todo esto significa que la proteína que se encuentra en un órgano o parte de un animal o planta no es la misma que se enquentra en otro cuerpo o en otra parte del mismo animal o planta. Debido a estas diferencias, las proteínas que pertenecen a diferentes partes de animales o plantas no tienen el mismo valor nutricional. Cuando, durante el proceso digestivo, las proteínas se descomponen en aminoácidos, son luego transportados por la sangre a todas las partes del cuerpo y las células las extraen de la sangre como sea necesario, en el caso del hombre, desde el proceso de fabricación de proteínas humanas. Cada tejido asimila, en cantidades y proporciones correctas, los aminoácidos necesarios para construir la proteína más apropiada. Así que se puede comprender que las proteínas no son producidas con otras proteínas, pero haciendo uso de los aminoácidos. El cuerpo no puede usar las proteínas como son, pero primero debe descomponer las de los alimentos para luego poder fabricar aquellas adaptas a sus necesidades. Las proteínas de los maníses, de los huevos, de los cereales, de la leche, etc., no son las de los humanos. Para poder extraer las proteínas humanas de las extrañas, es necesario que éstas sean primero reducidas a “piedras de fabricación" y que estas "piedras" sean luego utilizadas para la construccion de las nuevas estructuras. Las proteínas extrañas, si se introduce n en el torrente sanguíneo sin ser sometido a la digestión, es decir, sin ser divididas en aminoácidos, son verdaderos venenos. Los aminoácidos no son intercambiables. Cada uno tiene su propia función específica, de manera que ninguno puede ser sustituido por otro. […]

Cabe señalar que el cuerpo animal no es capaz de sintetizar aminoácidos a partir de materias primas. Es decir que el animal no puede tomar elementos de la tierra, agua y aire y sintetizar aminoácidos desde ellos. Sólo las plantas poseen el poder sintetizador de sustraer de la tierra, las materias primas y convertirlas en aminoácidos. Entonces el animal depende directamente o indirectamente de las plantas para la producción de aminoácidos. Todos los aminoácidos contenidos en las proteínas animal, ya sea carne, huevos o leche, se originan de las plantas.También el hombre es capaz de obtener los aminoácidos de las plantas. No hay aminoácidos ninguno en la proteína de la carne que el animal humano no obtenga de las plantas.[…]

En la actualidad, mientras que en muchos países todavía hay el problema del hambre, es francamente inútil convertir grandes cantidades de trigo en huevos, perdiendo así el 90% del valor nutricional de este, y convertir la cantidad inimaginable de maíz y de forraje de cebada (alimento para vacas) periendo así el 75% de las calorías y de las proteínas. Esta es una puñalada directa a nuestra agrícultura tradicional y sin embargo absurdo, la cual cultiva primero enormes cantidades de comida para los animales, las suministra a estos, y luego deja al hombre sólo un pequeño porcentaje del valor nutricional de los alimentos que se convierten en alimento para animales.[…]

De "Nutrición superior" H.M. Shelton